Pasar de la cartulina de sellos a una tarjeta de fidelidad digital es más rápido de lo que parece. No necesitas desarrollar una app, ni que tus clientes instalen nada: la tarjeta vive en la cartera que ya tienen en el móvil.
Los cuatro pasos
- Crea tu tarjeta en el panel: sube tu logo, elige tus colores y define la recompensa (por ejemplo, «por cada 10 cafés, 1 gratis»).
- Imprime tu QR y colócalo donde tu cliente lo vea: en la barra, en la mesa o en el ticket.
- El cliente lo escanea y añade la tarjeta a Apple Wallet o Google Wallet en dos toques. No hay aplicación que descargar.
- Tu equipo suma sellos desde el móvil o una tablet al cobrar.
Configurado en una tarde, funcionando esa misma noche.
Qué necesitas tener a mano
- Tu logo en buena calidad y tus colores de marca.
- La recompensa y cada cuántos sellos se consigue.
- Decidir si premias por sellos o por puntos — si dudas, lee Sellos o puntos: qué modelo elegir.
Por qué «sin app» importa
La mayor fuente de abandono de un programa de fidelización es pedirle al cliente que se descargue una app: casi nadie lo hace. Al vivir en Apple Wallet y Google Wallet, la tarjeta se añade con un QR, se actualiza sola y aparece en la pantalla de bloqueo cuando el cliente entra en tu local.
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